Por la hoz del río Huécar: microaventura fluvial

Cuenca está flanqueada entre dos hoces fluviales que la convierten en la espectacular ciudad que conocemos. En esta propuesta os queremos acercar a la más pequeña, coqueta y, posiblemente, menos visitada de las dos: la del río Huécar.

Bonita, atractiva, sugerente…, nos faltan adjetivos para describir esta hoz que nos introducirá casi sin darnos cuenta entre fértiles huertas, hocinos, azudes y bancales con pasado musulmán.

Puente de san Pablo: «La grapa en el paisaje»

Tan poéticamente describió esta construcción el escritor conquense Federico Muelas. Y así nos parece, independientemente desde donde lo miremos. Bajo él podemos ir dando un agradable paseo habilitado para los paseantes y en el que podremos observar cómo el brazo de agua del río Huécar va transcurriendo entre roquedos y moles de piedra.

No sabremos si mirar hacia arriba, y ver las casas del casco antiguo que se asoman al precipicio, o prolongar nuestra mirada y agradecer la vegetación abrumadora que posee esta admirable angostura. Castaños, nogueras, guillomos, pero, sobre todo, asombrosas choperas, tiñen con sus colores característicos la ribera del Huécar. El límite a este primer tramo suele estar en el puente de piedra en el paraje llamado Prado Saz.

Pero para conocer bien lo que guarda esta preciosa hoz, la mejor opción es volver a por el coche (recomendamos hacerlo en bicicleta) y adentrarnos por la bonita carretera CU-914, que transcurre en paralelo al río en estos primeros kilómetros y que nos llevará serpenteando por bonitos parajes hasta la localidad de Molinos de Papel.

Una chopera de postal nos da la bienvenida a este pueblo con nombre tan curioso y que proviene de las antiguas máquinas de triturar trapo que, durante el siglo XVII y hasta el XIX, prensaban este material para hacer papel. Un papel fino que, según muchos estudiosos, era el primer papel de estas características elaborado en España. Abandonada la explotación papelera, los trabajadores fueron instalándose en las inmediaciones, constituyendo una pequeña comunidad que ha permanecido durante todo este tiempo.

Casa-palacio de los señores de Cuba y ClementeLa localidad nos guarda bonitas sorpresas, como los restos de un molino harinero y un antiguo acueducto que servía para llevar el agua a las fábricas de papel. Pero lo más insólito en este bello pueblo es la Casa-palacio de los señores de Cuba y Clemente, un bien conservado edificio rectangular del siglo XVIII (aunque su origen se remonta al siglo XV), con atrio, patio típicamente manchego, fuente en su interior y una lápida que recuerda la visita del rey Felipe IV a este pueblo. Además, Molinos de Papel también posee una bonita ermita situada junto a la carretera y dedicada a San Antonio.

acueductoPara los más andarines desde Molinos de Papel parte el Sendero de Pequeño Recorrido PR-CU-36 (Sendero de la Hoz del Huécar). Este tramo enlaza de forma circular, en apenas siete kilómetros, con otro pueblo, Palomera. Un sendero bien señalizado que transcurre entre campos de cultivo, altos farallones y el margen del Huécar. Ruta circular sencilla y tranquila, apta para todos los públicos y que nos llevará unas dos horas y media finalizarla. El tiempo estimado para realizarla puede alargarse si nos vamos deteniendo en leer los paneles interpretativos de la senda botánica que encontraremos (Huerta de las Parras) y en donde se describen especies vegetales como el rosal silvestre, el guillomo, el aguarejo, el laurel o el enebro.

CanalizaciónTambién merece la pena bajar en algún punto del camino hasta el margen del río y contemplar los centenarios chopos que en época primaveral lo alfombran con su característica pelusa blanquecina (vilanos).

Llegados a la localidad de Palomera,  tanto si es en coche o habiendo caminado por el sendero citado, es muy recomendable darse un paseo por este coqueto pueblo. Este núcleo formado por unas cincuenta casas y unos doscientos vecinos conserva la estructura típica de los pueblos medievales y en donde su iglesia dedicada a San Justo y Pastor se encaja perfectamente en la tipología urbanística. Sus calles confluyen en la Plaza Mayor, encontrándonos con la Casa de la antigua Posada, fechada en el siglo XV.

Tras pasear por el conjunto urbano de Palomera volvemos a buscar nuestro río Huécar y, más concretamente, su nacimiento que, aunque no es vistoso, el camino hasta alcanzarlo sí lo es. Pudiéndolo hacer en coche, es mucho más vistoso y agradable realizarlo a pie o en bicicleta, y para ello nos dirigiremos hasta el merendero al aire libre a las afueras del pueblo.

Río HuécarEl camino toma altura y el Huécar, encajonado en el valle, parece abandonarnos. Una vez más, deberemos mirar hacia arriba para contemplar las mejores colecciones de pajares agrícolas que se mantienen aún en pie de toda la provincia de Cuenca. Nos adentraremos en un paraje, el del Ojo de Mejía, a cuatro kilómetros de la localidad, y donde podremos darnos un baño en sus bonitas pozas tras el descubrimiento buscado.

También recomendamos para otra jornada realizar el recorrido del Sendero de Pequeño Recorrido PR-CU-35 (sendero de Los Ceños), que une Palomera con el pueblo de Buenache de la Sierra y que, siguiendo la margen derecha del río Huécar, nos llevará hasta el nacimiento en la zona conocida como el Bodegón.

 

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Cuenca5sentidos

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