Molino de la Herrería: una joya arquitectónica para alojarse en plena serranía conquense

En este bello rincón de la serranía baja conquense encontramos un centenario molino harinero restaurado y cuya sobria monumentalidad es el anticipo de la magia que encierra.

El descubrir un molino de agua cuya historia se remonta a mediados del siglo XIX y tener la posibilidad de alojarse en él, no es solamente un regalo para quienes buscan lugares auténticos, sino también un punto de esperanza y alegría al saber que hay personas que son capaces de rescatarlos del olvido y ponerlos en valor.

 

El molino de la Herrería fue, en sus inicios, propiedad del obispado de Cuenca y, ya en el siglo XX, fue adquirido por quien fue ministro de Trabajo durante la dictadura de Franco, Girón de Velasco. Es en el año 1946 cuando lo obtiene la ya desaparecida Unión Resinera Española. Más de siglo y medio después de su construcción, sus actuales propietarios lo compran y empiezan la rehabilitación del mismo.

terraza

Tatiana y José, artífices de este consolidado proyecto, son una pareja tan simpática como entrañable. Durante más de quince años volcaron tesón, paciencia y esfuerzo para devolver a este molino harinero a orillas del río Cabriel su valor etnográfico y arquitectónico.

Escuchándoles hablar de su molino con la pasión y alegría con la que lo hacen es cuando logras comprender que se necesita toda esa labor —y mucho más— para poder saber lo que ellos han conseguido.

Entrar en la finca donde está ubicado este alojamiento es, desde el primer paso que damos, una auténtica sorpresa: nos reciben árboles frutales, rosales, una terraza al borde del río, un cuidado jardín y una pequeña piscina que te invita a refrescarte en los días calurosos. Para completar este oasis de tranquilidad podremos escuchar el discurrir del río que transcurre a su lado, verdadero protagonista de este sitio y que nos hará sentir que estamos ante un alojamiento que nos permitirá «resetear» completamente.

 

piscina

 

El molino, que es de alquiler completo, se compone en su interior de seis habitaciones y cinco cuartos de baño distribuidos en dos plantas, una hermosa cocina y un salón, en donde no sabremos hacia dónde mirar por las espectaculares vistas que nos deparan sus amplios ventanales.

 

Habitación

El diseño diáfano del interior del molino, y su decoración rústica sin recargar, crean un ambiente en el que se palpa la autenticidad y el bienestar para quienes se alojen en él. Espacios amplios que te hacen la estancia cómoda y alegre, y que permiten, dependiendo de cuándo nos alojemos, discutir cuál es la mejor época en la que llegar.

otoño

 

Tatiana y José no solo han rehabilitado este molino piedra a piedra, sino que han logrado la autosuficiencia energética y de agua para este molino gracias a un sistema de paneles solares que resuelven de manera limpia y sostenible el potencial problema de la luz en parajes tan escondidos como este.

Vestíbulo

Hablando con ellos coincidimos en que, desgraciadamente, la mayoría de este tipo de molinos de agua (también llamados aceñas) localizados por toda la geografía conquense están en franco deterioro, abandonados, expoliados y, lo que es más penoso, sin atisbo de que vayan a recuperarlos. Siempre nos quedará la esperanza de que existan personas como Tatiana y José para devolver a estas magníficas obras hidráulicas su antiguo valor.

Nuestro más entrañable abrazo para quienes, como ellos, saben ver y comprender el formidable tesoro que poseemos.

Recomendaciones por la zona

El «riesgo» que tiene alojarse en el molino de la Herrería es no querer salir durante nuestra estancia, pues lo tiene todo para atraparnos con su encanto. Alejándonos de los sitios tantas veces recomendados y los monumentos que aparecen en cualquier folleto turístico, Cuenca también esconde joyas en las que disfrutar de la naturaleza en sentido literal y donde las posibilidades son casi infinitas en este bello rincón de la serranía baja conquense.

El río Cabriel, el viento y el tiempo han sido los artífices del labrado de mesetas, valles y hondonadas en una región en la que parece que su inmensa masa forestal va a «envenenarte de verde». Salir por sus caminos, sendas y trochas, oler a cantueso, espliego, menta, mejorana…, o ver el recorrido de ese vértice fluvial que es su río, conformarán una experiencia única en el viajero exigente.

Desde la cercana localidad de Boniches existe una extensa red de senderos, como el PR-CU 66, que recorre un espectacular rodenal, caracterizado por la presencia de areniscas rojizas que otorgan espectaculares paisajes entre un mar de pinares; también podemos ir a la búsqueda de La Tabarreña, una gran peña de color rojizo que se convierte en un mirador natural en lo alto del escarpe rocoso; la Horadada, desde la que se puede disfrutar de unas asombrosas vistas de los bosques y picos circundantes; o el Castil del Rey, un curioso relieve conformado por conglomerados de piedra cuarcita. Cerca del molino también nos encontramos con el paraje del Troquadero (o Traqueiro), un conjunto de bellas cascadas en donde la fuerza del agua del Cabriel permitía la existencia de molinos harineros, como el de la Herrería.

Para tomar unas cervezas bien frescas con buenas raciones os podéis acercar al bar Las Cañas, en Boniches o, si queréis algo más formal, comer en el restaurante La Rebotica (Tel. 969 34 80 24), en Cardenete, una antigua casona rehabilitada con bodega subterránea en la que degustar setas y carne de caza en temporada.

Pero no hay mejor forma de conocer la zona que dejarse aconsejar por Tatiana y José, auténticos conocedores de todo lo que nos aguarda en este pulmón verde en el que se ubica su alojamiento.

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Cuenca5sentidos

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1 comentario en “Molino de la Herrería: una joya arquitectónica para alojarse en plena serranía conquense”

  1. Magnífico descubrimiento de hostelería en un paraje que se antoja maravilloso. Espero poder convencer a algunos amigos para acudir a este rincón a «resetear» como se menciona en el mismo. Gracias por descubrirnos estas Joyas tan cercanas a nuestras ciudades y tan lejanas a nuestro conocimiento de su existencia. Un abrazo

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